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Artículo " Masa Crítica", El Nacional, 13 de septiembre de 2006

Remitido del directorio del IVIC, 15 de septiembre de 2006

Remitido de AsoVAC, ASOINIVIC; APIU y Sociedad Galileana

Artículo "Muerto de la Risa" de Ricardo Rios. El Nacional, Sabado 23 de septiembre de 2006



Opinión
Masa crítica

· Claudio Mendoza

La masa crítica de un material fisionable es la cantidad mínima necesaria para mantener una reacción nuclear en cadena sostenida. Para el isótopo de uranio U-235, el cual se usó en la bomba de Hiroshima hace 61 años, es de alrededor de 50 Kg. Como se discute exhaustivamente en la obra de teatro Copenhague de Michael Frayn, actualmente en carte lera en el Centro Cultural Corp Group en versión del Grupo Teatral de Caracas, la determinación precisa de esta masa crítica no fue labor fácil.

En diciembre de 1939, el físico alemán Werner Heisenberg, director del proyecto nuclear nazi durante la Segunda Guerra Mundial y protagonista de la obra de teatro de Frayn, la estimó en varios cientos de toneladas, lo que afortunadamente desanimó a Hitler a continuar con esta línea armamentista.

En marzo de 1940, Otto Frisch y Rudolf Peierls, físicos expulsados de Alemania por ser judíos, argumentaron desde su exilio en el Reino Unido que si el U-235 --isótopo que sólo ocurre en una proporción de 0,7% en el uranio natural-se podía extraer, entonces la cantidad requerida para una bomba sería del orden de kilos y no de toneladas.

Además propusieron un mecanismo de explosión muy simple: disparar un proyectil de uranio a un blanco de uranio, ambos de masa subcrítica para con la suma conseguir criticalidad. Estos resultados hicieron que la iniciativa aliada del Proyecto Manhattan pasara de reuniones de comisiones a constituirse en un proyecto militar de gran escala.

El diseño tipo pistola de Frisch y Peierls para detonar una bomba atómica era tan simple que los científicos aliados no tuvieron que probarlo antes de Hiroshima, y por esta razón nos preocupa enormemente el actual riesgo de su proliferación y uso por terroristas. Con poca destreza tecnológica se puede construir un dispositivo nuclear obsoleto e ineficiente pero de todos modos muy poderoso. Sin embargo, el método pistola sólo aparenta funcionar para el U-235 ya que dispositivos basados en otros materiales fisionables como el plutonio requieren ensamblajes bastante más complejos.

Esto significa que el ingreso al exclusivo club nuclear se reduce esencialmente a la capacidad tecnológica de enriquecer uranio, o sea en poder aumentar la concentración de U-235 en el uranio natural en más de 0,7%: para un reactor nuclear basta con enriquecer hasta 5%, para una bomba no menos de 90%. El proceso se lleva a cabo por dos métodos: difusión gaseosa y, más recientemente, con centrífugas; así que una indicación del nivel de enriquecimiento deseado, y por ende de las intenciones del nuevo socio nuclear, se puede estimar por el número de centrífugas que utilice.

Unas de las interrogantes recurrentes en la obra Copenhague es si un físico de la talla de Heisenberg, Premio Nobel en 1932, estaba realmente dispuesto a construirle una bomba atómica a un loco como Hitler. También hemos discutido hasta la saciedad si Hiroshima y Nagasaki se hubieran podido evitar, y el consenso es que por ninguna razón se deben repetir. Sin embargo, a pesar del fin de la Guerra Fría, el arsenal del club nuclear crece cada vez con mayor sofisticación.

¿Queremos de veras sobrevivir? Nos aterra la intransigencia de los países que decididamente se quieren colear: Corea del Norte, Irán y nuestra querida Venezuela. Pero en nuestro caso algo nos da tranquilidad: el desprecio revolucionario por los expertos. Aquí se construyen puentes sin ingenieros, se hacen diagnósticos sin médicos, se refina petróleo sin petroleros, se enseña sin ser maestro, se gobierna sin ser estadista.

Explotaremos entonces la energía nuclear obviando a los físicos.

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COMUNICADO

Las Asociaciones Científicas abajo firmantes expresamos nuestra sorpresa frente al comunicado emitido por el Consejo Directivo del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) el pasado domingo 17 de septiembre de 2006 y publicado en el diario Últimas Noticias. Este comunicado pretende coartar, bajo solapadas amenazas, la libertad de expresión y los derechos humanos de uno de sus investigadores, Claudio Mendoza, a raíz de la publicación de su artículo de opinión "Masa crítica" en el diario El Nacional del pasado miércoles 13 de septiembre.
 
En dicho artículo, el doctor Mendoza, físico de renombre internacional y poseedor de galardones académicos y reconocimientos de gran relevancia, ilustra de manera clara y sencilla los complicados aspectos técnicos que giran alrededor del enriquecimiento de Uranio, finalizando el referido artículo con sus opiniones acerca de la política que gravita en torno a este delicado tema. A lo largo del texto ni en su rúbrica menciona el doctor Mendoza al IVIC, ni se identifica tampoco como vocero de esa institución. Se ha manifestado sobre el tema amparado por los derechos a la libertad de pensamiento y expresión consagrados tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 como en la Constitución Nacional de 1999.

Por tal motivo, manifestamos nuestro rechazo a:
1) La utilización de un Comunicado oficial publicado en prensa nacional para descalificar en lo personal y profesional al investigador Claudio Mendoza, reconocido físico venezolano.
2) El uso de lenguaje intimidatorio al aludir el Artículo 28 numeral 2 de la Ley vigente del IVIC que dice: "Los investigadores sólo podrán ser removidos de sus cargos en lo casos siguientes: Si su permanencia produce daños al crédito y a los intereses del Instituto". El artículo 3 de la referida Ley del IVIC dice: "El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas será una entidad inspirada en principios de solidaridad y respeto a los derechos humanos, que consagra la libertad de investigaciones y comunicación científica".

El comunicado del CD del IVIC sostiene que “para opinar de un tema tan delicado como lo es el uso de la energía nuclear, se debe tener conocimiento especializado”, frase ésta que conspira contra la necesaria apropiación social de la ciencia que ha venido predicando el gobierno nacional. El uso de la energía nuclear es materia de interés público y como tal cualquier ciudadano está en su derecho de opinar. El conocimiento especializado se requiere, no para opinar sobre el tema, sino para trabajar en el área.

Nos preocupa que en una institución donde la autonomía y la diversidad del pensamiento deben ser dos de sus más preciados valores, su Consejo Directivo utilice herramientas contrarias a las contempladas en el articulo 57 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para conculcar tales derechos, contrariando sus principios más fundamentales y en flagrante violación de la legislación vigente.

Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia (AsoVAC)
Asociación para el Progreso de la Investigación Universitaria, APIU (UCV)
Sociedad Galileana (USB)
Asociación de Investigadores del IVIC, ASOINIVIC.


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El Nacional - Sábado 23 de Septiembre de 2006 	A/7
Opinión
Muerto de la risa· Ricardo Ríos

"Cuando un hombre inteligente se equivoca en pendejadas, suele más ser por maldad que por error". Esta frase se la atribuyeron a Luis Beltrán Prieto Figueroa y la evoco para lamentar el comunicado que el Consejo Directivo del IVIC publicó en Últimas Noticias el domingo 17 de septiembre de 2006, en respuesta a un artículo que escribiese el astrofísico del IVIC Claudio Mendoza en el diario El Nacional el miércoles 13 de septiembre de 2006 titulado "Masa crítica".

El citado artículo de Mendoza, escrito en un agradable estilo divulgativo, resulta todo un canto a la paz, al rechazo del uso de la energía nuclear para la guerra.

Nos alerta sobre los peligros que se corren cuando se enriquece uranio por la facilidad de obtener una bomba con suficiente capacidad de daños como para asustarnos. En él Claudio toma distancia de la guerra como opción de redención y la denuncia, pero comete un grave error: usa su ácido humor para expresar su amargura por el irrespeto sistemático que se tiene desde ciertos sectores gubernamentales hacia el saber y la generación de conocimiento con calidad.

Dice Claudio que no hay que temer que Venezuela se meta en el club del horror nuclear porque para ellos habría que convocar a los físicos y aquí es requisito no saber del tema para poder ser denominado apto por esos sectores gubernamentales. Que me perdone Claudio porque es muy malo explicar un chiste, pero el Consejo Directivo del IVIC, cual brother George de En el nombre de la rosa, persigue al humor por que es una forma muy corrosiva de criticar a los inquisidores.

Esto es como querer castigar a los que escribieron aquel chiste sobre por qué jamás habría un atentado como el de las Torres Gemelas en Venezuela, aduciendo que se estaba involucrando al gobierno con el terrorismo internacional.

Sólo un torrente de mala fe podría no ver en el artículo de Claudio Mendoza la intención de protestar, tímidamente, la forma como en el IVIC se decide quiénes son sus técnicos aptos para ciertos eventos, la auditoría reciente del CNE es un buen ejemplo. Lo que me parece muy grave es que lo amenacen con expulsarlo del instituto por no estar de acuerdo con las ideas que en sus recientes adquisiciones ideológicas, la dirección de ese instituto se ve obligada a defender.

Eso hay que rechazarlo con fuerza porque es un paso más en el camino de amedrentamientos que se dan a escala nacional contra todo el que opina fuera de las posiciones oficiales, jamás escritas por cierto.

Ojalá que este sea un episodio más del exceso de celo que deben mostrar los subalternos de un régimen arbitrario para mantenerse en sus puestos y no la incorporación de personas pensantes a las legiones de censores castradores del derecho de opinar libremente.

Me atrevo a pensar, barrunto pues, que no sufriré lesiones familiares por lo aquí escrito.

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